Apostamos por un modelo 360, con el que te ayudamos a generar energía de forma responsable.
¿Por qué apostamos por este emplazamiento?
Adaptación en el entorno
Colocaremos un cierre perimetral hecho con hilado ecológico y con una altura de 1,80 metros, con una distancia de 6 metros respeto del límite y de los caminos existentes y espacio suficiente entre las dos zonas. Además lo haremos con soportes de madera dispuestos cada 4 metros.
Convivencia con la avifauna
Conscientes de las necesidades de desplazamiento de las aves para evitar colisiones, colocaremos una señalización reflectante de alta visibilidad cada 10 metros.
Además, el cableado eléctrico del interior del parque y de conexión al exterior se soterrarán y así se eliminarán los riesgos para la avifauna; se mejora la seguridad industrial y se evita la instalación de soportes aéreos de gran altura que tienen un fuerte impacto visual.
Respeto por la flora autóctona
Plantaremos especies arbóreas y arbustivas a los lados norte, este y sud para la cara exterior del cierre perimetral. Vamos a poner especial atención al recorrido paralelo del itinerario GR-3.1 «Camí de la Sal» y del camino de acceso, con el objetivo de promover un cierre vegetal que, mediante el efecto pantalla, disminuye de manera natural el impacto visual entre los caminantes de esta ruta.
Además, está previsto que los paneles solares estén instalados de forma inclinada para yudar a crear un relevo regular y evitar alturas.
Se respectará los márgenes perimetrales del campo, formados por pinos mediterráneos, que son especias acostumbradas a ambientes secos, hojas punzantes y con poca necesidad de agua. También se permitirá el crecimiento natural y silvestre de las especias propias con el objetivo de favorecer la biodiversidad. Este tipo de medidas hace posible conseguir una superficie de color verdes entre los paneles solares que favorece la integración paisajista.
El índice de conectividad ecológica es un valor numérico, que comprende del 1 al 14, que determina, según el tamaño y la distancia de los diferentes hábitats cercanos, la calidad del medio natural para permitir el movimiento y la dispersión de los organismos que viven. Por tanto, un medio con elevada capacidad de movimiento de especies a hábitats afines tendrá una puntuación cercana a 14.
Las líneas negras determinan los límites de la planta fotovoltaica. En el caso del proyecto de Fonollosa, la planta se ubicará en una zona de conectividad faunística baja (3-5 sobre 14), en parte, por la presencia de infraestructuras viarias (C-55) y otras instalaciones asociadas a usos industriales.
Con la implementación de la cubierta vegetal en el suelo y la instalación de un cierre cinegético y ecológico se atraerá y se permitirá el paso de fauna pequeña y mediana. Esto permitirá recuperar la presencia de animales y, de esta forma, volver a un estado similar al que existía previo a la actividad humana, con un entorno más naturalizado.
El índice de sensibilidad ambiental es el resultado de la aplicación del modelo de zonificación ambiental para la implantación de energías renovables del Ministerio de Transición Ecológica. Se trata de un indicador que puede tomar cinco valores cualitativos de sensibilidad: baja, moderada, alta, muy alta y máxima. Desde el Ministerio se recomienda que este tipo de proyectos se sitúen en zonas de baja sensibilidad o moderada. Este índice puede consultarse en el Geoportal (Tabla de Contenidos>Calidad y Evaluación Ambiental>Evaluación Ambiental), herramienta creada por el propio Ministerio.
Las líneas negras determinan los límites de la planta fotovoltaica. En el caso del proyecto de Fonollosa, la planta se ubicará en una zona de sensibilidad ambiental baja.